Flores naturalizadas del sur de Chile: las silvestres que quedan preciosas prensadas

Flores naturalizadas del sur de Chile: las silvestres que quedan preciosas prensadas

Hay una idea bonita detrás del prensado botánico, y es que casi nunca hace falta comprar nada. Las flores más lindas para prensar no están en una florería: están en la orilla de un camino, entre las piedras de una vereda o en ese rincón del jardín que llevas semanas queriendo despejar.

La mayoría son flores naturalizadas: plantas que llegaron de otras partes del mundo, se escaparon de algún jardín hace décadas y hoy crecen solas por todo el sur, sin que nadie las plante ni las cuide. No son nativas, y a más de una la tratamos de maleza y la arrancamos antes de que “se tome” el jardín. Pero puestas entre dos hojas de papel, presionadas unos días, se transforman: conservan la forma, a veces el color, y terminan siendo el detalle más delicado de una lámina prensada.

Esta es una guía de las que mejor funcionan en nuestra zona. Salir a buscarlas es, además, una de las partes más lindas del oficio. Si quieres aprender la técnica completa antes de salir a recolectar, lee nuestra Guía completa del prensado botánico en Chile →

Un apunte antes de empezar

Casi ninguna de las que aparecen acá es una flor chilena de origen. La mayoría son europeas que se naturalizaron: llegaron con la colonización, con semillas de pasto, con jardines antiguos, y con el tiempo se hicieron parte del paisaje del sur como si siempre hubieran estado.

Y acá hay algo que vale la pena decir con nombre y apellido: varias de estas plantas no solo son ajenas, sino invasoras. Compiten con la flora nativa por luz, agua y espacio, y en algunos casos la desplazan. No es un detalle menor en un país como Chile, donde buena parte de la flora del sur es endémica y no crece en ningún otro lugar del mundo. Como ingeniera en recursos naturales, es algo que me importa nombrar.

Por eso el prensado tiene, a su manera, un lado virtuoso. Si esa planta ya está ahí, creciendo donde no debería, arrancarla para prensarla es mejor que dejarla seguir avanzando. No estás dañando el ecosistema: estás sacando algo que compite con lo nativo y transformándolo en algo bello y duradero. Lo decimos con cariño y con honestidad, porque nos parece que ahí está la gracia. Son plantas humildes, a menudo tratadas de maleza, que uno pisa sin pensar y que sin embargo guardan una belleza que solo aparece cuando las miras de cerca.

Una salvedad importante, eso sí: esto vale para las naturalizadas e invasoras, nunca para las nativas. Si ves una flor que no reconoces o que se ve escasa, déjala donde está. La idea es sacar lo que sobra, no lo que hay que cuidar.

Las que prensan mejor

Estas son planas, de pétalo firme y buen comportamiento bajo presión. Ideales si estás partiendo.

Milenrama o mil hojas (Achillea millefolium). Una de las mejores para prensar, sin discusión. Sus ramilletes blancos o rosados secan reteniendo la forma casi intacta, y su follaje finosímo aporta textura. Crece en praderas, bordes de camino y terrenos baldíos por todo el sur.

No me olvides (Myosotis sp.). Ese azul diminuto e inconfundible. Es delicado, pero prensa bien y conserva el color mejor que la mayoría de las flores azules. Busca las matas en lugares húmedos y sombríos.

Zanahoria silvestre o encaje de la reina Ana (Daucus carota). La umbela completa, prensada entera, parece un encaje real. Es de las que más impresionan en una composición. Abundante en verano en cualquier terreno abierto.

Margarita de campo (Leucanthemum vulgare). La clásica de pétalos blancos y centro amarillo. Plana, resistente, fácil de encontrar en praderas. Perfecta para aprender.

Trébol (Trifolium sp.). El rosado y el blanco, esos que salen en todo pasto. Humildes, pero encantadores prensados y sin ninguna dificultad técnica.

Vinagrillo (Oxalis sp.). La florcita amarilla de hoja en forma de corazón que crece literalmente en todas partes, incluso entre las baldosas. Diminuta y alegre.

Las que necesitan un poco más de maña

Valen completamente la pena, pero piden paciencia y cambiar el papel seguido.

Amapola (Papaver rhoeas). Su rojo es difícil de igualar, pero el pétalo es finosímo y tiene mucha agua, así que tiende a soltar color y humedad. El truco es prensarla apenas se abre y cambiar el papel absorbente cada uno o dos días al principio. Cuesta, pero cuando resulta es de lo más lindo que vas a lograr.

Dedal de oro (Eschscholzia californica). El naranja intenso que se ve como escapado de jardín en muchos rincones del sur. Más manejable que la amapola común y con un color que se sostiene bastante bien.

Para darle movimiento a tus composiciones

No todo son flores. Estas aportan líneas, curvas y follaje que hacen que una lámina prensada respire.

Arvejilla silvestre (Vicia sp.). Sus flores lila-moradas son lindas, pero lo mejor son los zarcillos enrulados y las hojas compuestas: dan gracia y movimiento a cualquier arreglo.

Arvejilla de olor silvestre (Lathyrus sp.). En tonos rosa y púrpura, prima de la anterior, igual de generosa con las formas.

Geranio silvestre (Geranium sp.). Florcitas pequeñas y rosadas, con un follaje recortado que se ve precioso prensado.

Antes de salir a recolectar

Tres cosas que hacen la diferencia entre una flor que se pudre y una que queda perfecta:

Recolecta en un día seco y sin rocío, idealmente hacia el mediodía, cuando la planta tiene menos humedad. Elige flores recién abiertas, nunca pasadas. Y prensa el mismo día, lo antes posible: entre más fresca entra al papel, mejor conserva el color.

Y una regla de oro que no es técnica sino de respeto: en la duda, no recolectes. Estas flores naturalizadas sobran justamente porque son abundantes e invasoras, así que quédate con esas y deja tranquila cualquier planta que no reconozcas, que se vea escasa o que pueda ser nativa. Recolecta poco y nunca vacíes un mismo lugar.

En Botánica Design creemos que la belleza casi siempre está más cerca de lo que pensamos. A veces está en el ramo que compras, y a veces está en esa flor que ibas a arrancar del jardín sin siquiera mirarla. Prensar es aprender a mirar de nuevo.

Si quieres empezar, nuestro kit de prensado botánico para principiantes trae todo lo que necesitas para transformar tu primera flor silvestre en algo que dure.

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